viernes, noviembre 26, 2004

Besos donados

Solo habíamos cruzado unas pocas palabras en los recreos. Un "hola, tenés un cigarrillo?" y unas miradas furtivas.
Ese día decidí dar el primer paso con "actitud y cara de ir al ginecólogo"...
Lo esperé a la vuelta del colegio, por donde sabía que pasaría. Cuando me vió, se soprendió. Sonrió. -"Qué hacés acá?" - " Te estoy esperando", le dije. lo agarré del brazo, lo acerqué hacia mí y le di un beso. Un beso largo y apasionado. Nos habremos besado dos o tres veces... no me acuerdo tanto.
Después cuando nos veíamos, solo nos decíamos "hola, tenés un cigarrillo?"....

Cosas que una hace a los 14 años, será que a esa edad un beso no se le niega a nadie? se hace solo por diversión? para experimentar? vaya uno a saber por qué!
Lo que sí sé, es que si no hubiese desperdigado besos, no sabría besar tan bien como ahora....

miércoles, octubre 20, 2004

No es lo que parece!!!


Estaba con una minita (completamente una loca de abajo) en el mejor momento (ese cuando uno esta boca arriba, sientiendo una boca trabajar afanosamente en las zonas bajas) cuando siento un ruido bastante fuerte en el dormitorio del lado.
Era amigo, con el que vivía, que supuestamente estaba en La Rioja.
Me levanté como un tiro, así como estaba (empalmado dirian los gallegos) y me fuí. Era mi amigo que habia vuelto y estaba con otra loca que chamuyó en la terminal, y estaban en la misma afanosa tarea que yo habia interrumpido...
hasta aquí todo bien... no era la primera vez que cogía cada uno en su dormitorio. Pero el muy pavo de Roberto (asi se llama el boludazo) estaba de novio con una mina del edificio, y la mina lo vio entrar (no la vio a la loca terminalera).
En eso que estábamos los dos en bolas en el comedor, se presenta la novia de Roberto, toca el timbre, quiero frenarla pero entra nomás...
_ ¡Carlos! ¡Roberto! con quien están!?!?!
y en seguida saltó el muy boludo:
- "con nadie, estamos solos"!! - tapándose para salvarse de una cagada por que era brava la petiza.
Encima, yo la cazé en el aire, y le digo la típica "no es lo que estas pensando"
imaginen la escena... Yo en bolas sentado en el sofá, tapándome con el almohadón, Roberto en bolas, las minas calladitas en la pieza,...
Desde ese momento, la petiza hasta el día de hoy debe creer que somos putos!!!
Me mudé de edificio al año siguiente por que todo el edificio me miraba con cara de:"mirálo, y tan hombrecito que parecía"...
En fin, es juro que es cierto desgraciadamente. parecía una comedia de Dario Vittori en version porno.

Saludos.
"un amigo" (que prefiere reservar su identidad) ;-)

viernes, septiembre 24, 2004

Una noche fría y estrellada...


Al bajar del colectivo, las hermanas se encontraron totalmente solas. Solo se escuchaba el ladrido de algunos perros a lo lejos y el murmullo del viento se mezclaba con el pum, pum, pum todavía resonando en sus oídos atestados de música. Estaban exhaustas de haber bailado toda la noche en un boliche del centro. Estaban contentas, pero al mirar la calle desolada que las esperaba, un escalofrío recorrió sus espaldas húmedas... Esa calle oscura, rodeada de árboles y de casas quintas parecía esconder más de lo que ellas creían. Yo misma tuve esa sensación muchas veces, al volver de bailar, casi siempre sola. Tomaba coraje, y empezaba a caminar rápido por el medio de la calle mientras disimulaba mis miradas furtivas hacia los costados. Era una zona con mucho verde, mucho descampado, que de madrugada asustaba, sobre todo en invierno.

Comenzaron a caminar tomadas del brazo. Estaban a solo una cuadra de su casa. Posiblemente debido al aturdimiento que todavía sentían, no lo escucharon. El estaba escondido detrás de unos árboles, en un terreno baldío. Las esperó, cual felino acechando una presa. Pasaron delante de él sin darse cuenta. Las dejó avanzar unos metros y luego se avalanzó sobre ellas. Las tomó de espaladas, con un brazo alrededor del cuello a cada una. En una mano tenía una navaja, vieja, fría y oxidada con la que presionaba el cuello de la menor de las hermanas. No pudieron gritar. No pudieron defenderse, el miedo y la fuerza brutal de aquella bestia traidora aparecida como por arte de magia las paralizó por completo.

Mientras les tapaba la boca con una fuerza feroz, las empujó y las fue llevando hacia un terreno donde había una plantación de rosas y siempre vivas que quedaba justo en frente a la casa de las hermanas...

En el trayecto, por la cabeza de ambas cruzaban los pensamientos unos tras otros, imágenes inanimadas, sin sentido, se cruzaban en sus mentes consternadas y perplejas.

No podían defenderse, si una hacía algo, la otra pagaría las consecuencias. Cayeron en la cuenta de que eran totalmente vulnerables. Se sentían completamente impotentes, incapaces de pedir ayuda. Como dos minusválidas, se dejaron llevar hacia el lugar que él seguramente ya tenía planeado de antemano: a cinco metros de su propia casa en donde el resto de la familia dormía acobijada por el calor de un hogar crepitante. A siete o tal vez ocho metros de sus respectivas camas mullidas y seguras...

El les arrancó la ropa mientras ellas sollozaban agotadas y aturdidas. Primero atropelló contra el cuerpo de la mayor, sujetándola con fuerza, doblegándola... Luego contra la menor de ellas. Su cuerpo aun adolescente, débil, no pudo resistir la embestida despiadada, cruel, inhumana, de aquel bárbaro irracional que arremetía contra ella sin piedad, le arrancaba gritos de dolor indescriptible y ahogaba todas sus súplicas con una mano gélida, compacta, la misma mano que tampoco les permitió desahogar la repulsión, la repungancia, el hastío y el odio...

Todo pasó rápido, pero para las hermanas fueron momentos infinitos. Cuando quedaron solas, llorando y con el dolor atravesándoles el cuerpo, se abrazaron y corrieron hacia la vereda de enfrente, hacia su casa. Los metros que las separaban parecían estirarse frente a sus caras desesperadas. Llegaron sin poder decir una sola palabra. Solo llanto, un llano infinito ahogado, penoso y tímido. Un llanto apesadumbrado que aún hoy las sorprende en medio de madrugadas de noches frías como aquella y les deja un sabor entre avinagrado y amargo en la boca...